Asociación Regiomontana de Psicoanálisis A.C.

El carácter del pintor Diego Rivera

Dr. Ricardo Díaz Conty.*

México ha dado al mundo tres grandes muralistas: José Clemente Orozco, Alfredo

Siqueiros y Diego Rivera. El más mexicano en su pintura es Diego Rivera.

Diego María Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera Barrientos Acosta,

nació de parto gemelar en la hermosa provincia de Guanajuato el 8 de diciembre de 1886.

Justamente en ese año S. Freud publica Un Caso de Histeria Masculina. En Europa nace otro gran

pintor Oscar Kokoschka y se inventa el linotipo.

Su padre Diego Rivera, maestro y periodista, casa a los 34 años con Ma. del Pilar

Barrientos de 22. Era un hombre de carácter tímido y pusilánime. La madre caprichosa, dominante,

religiosa en exceso y propensa a la conversión histérica, reclamaba a su marido la pasividad con

que actuó en un despojo de minas por lo cual hubo pobreza en la casa de los Rivera.

Desde el nacimiento hasta su muerte, la vida de Diego Rivera estuvo acompañada del

sensacionalismo. Relatamos como vino al mundo: El doctor que atendía a la Sra. Rivera esperaba

solamente un producto. Grande fue la sorpresa al darse cuenta que eran dos, sin embargo había

complicaciones y consultó con el Sr. Rivera dejando a su voluntad la vida de la madre o la del

otro niño. El padre con gran dolor pero con sentido práctico decidió por la vida de la madre, pero

el destino y la ignorancia médica de aquellos tiempos hizo que naciera el gemelo y la madre

Grande fue el dolor que envolvió el hogar de los Rivera, pues ahora quedaban huérfanos

de madre los gemelitos. Pero había que afrontar la triste realidad y el Sr. Rivera hizo amortajar el

cuerpo de su amada esposa, en vías de darle cristiana sepultura. Marta, una fiel sirvienta, ayudaba

en esos menesteres cuando de pronto sintió la tibieza de la mejilla de su ama. Con gran alegría

se lo comunicó al Sr. Rivera, pero éste y el médico no le hicieron caso. Sin embargo, tanto porfió

en su descubrimiento que al fin decidieron acercar un cerillo encendido al pie de la difunta y de

inmediato se levantó una ámpula, signo inequívoco de vida.

La tristeza se convirtió en regocijo y alabanzas a la humilde Marta que lloraba de alegría.

La madre del pintor volvió a la vida y los gemelos tuvieron madre. Catalepsia diagnosticó el doctor

de Guanajuato. Histeria de Conversión diríamos ahora.

Los gemelos siempre estuvieron al cuidado de sendas nanas y a la edad de dos años el

gemelo Carlos murió de algún padecimiento intestinal, atribuido según el pensar de la época a la

mala leche de la nana del niño.

Ahora Diego Rivera quedó como hijo único hasta la edad de seis años que nace su única

hermana María del Pilar. Todos estos años hasta que se independiza con su viaje a Europa en

1908 el artista vive rodeado de mujeres. La madre, la nana, la tía Vicenta, la hermana María del

Pilar. La figura del padre aparece en la biografía de Diego como un sujeto pasivo y sometido a la

Al parecer Diego Rivera tuvo serios problemas con su madre quien además de ser muy

dominante con el esposo y el hijo, deseaba que éste se inclinara a la vocación religiosa, nótese

el nombre del pintor. Diego María Concepción Nepomuceno, y a mayor abundancia de detalles

la madre lo inscribió en un colegio jesuita donde aprendió francés. Sin embargo el padre, por

algún motivo que no podemos afirmar, deseaba que su hijo fuera militar y se opuso fuertemente

a que Diego optara por el camino de las artes, tal vez por parecerle poco práctico y de retribución

económica escasa, pues en la época cuando el futuro artista decide su vocación, la familia había

emigrado a México y en condiciones bastante pobres.

El genio de Diego se hizo patente desde temprana edad. A escasos cuatro años dibujaba

trenecitos perfectamente. Algunos de esos dibujos se conservan en la casa de Guanajuato que

ahora es museo de Diego Rivera. A los diez años dibujaba con verdadera maestría inusitada en

un niño de su edad la cara de su madre, a los doce Cabeza de Mujer y uno de sus primeros óleos

A la edad de trece años se inscribe en el Colegio Militar para agradar a su padre, pero es

expulsado dos semanas más tarde. En ese mismo año se inscribe en la Escuela de Bellas Artes

donde recibe clases del maestro Félix Parra, Santiago Rebull y José Ma. Velasco uno de los más

grandes paisajistas en el mundo.

Diego Rivera marcha a Europa a la edad de 20 años con una beca que le proporciona

el Gobernador Dehesa de Veracruz, muy amigo del padre Rivera. Llega a Madrid a estudiar con

Chicharro y luego de tres años de aprendizaje donde se revela como un magnífico pintor, emigra

a París a los 23 años. De inmediato es aceptado por los grandes de la pintura, Picasso, Seurat,

Modigliani quien va a ser su amigo íntimo, se hace amigo también de Paul Reverdy con el cual

tiene el l’affaire Rivera. Max Jacob el escritor lo acepta y también Dufy, y toda la pléyade de artistas

que vivían en Montparnasse y de los cuales nos relata sabrosas anécdotas de Rivera el escritor

Olivier Debroise en Diego de Montparnasse.

En este grupo de Montparnasse conoce a la que será su primera mujer, Angelina Beloff,

rusa de origen, pintora de vocación y enamorada eterna de Diego. Durante el transcurso de la

Primera Guerra Mundial Angelina se embaraza y por motivos económicos el niño habido entre

los dos muere en 1918. Al parecer la muerte del pequeño no alteró en mucho las emociones del

pintor, pues nunca se lamentó de haberlo perdido. Pero ya en ese tiempo y también del grupo de

Montparnasse conoce a otra rusa Marievna (Princesita del Mar como la llamaba Máximo Gorki) su

nombre verdadero es Voribieva-Stebelska y había crecido en el Cáucaso. Diego la lleva a vivir a la

rue Depart, junto a Angelina. Finalmente terminó enredándose amorosamente con Marievna y de

esta relación hubo una hija Marika, de quien Diego decía ser hija de un “soldado senegalés”. Sin

embargo, ya viviendo en México le envía dinero, cosa de la que se encarga Frida Kahlo.

De su relación con las dos mujeres existen varios cuadros entre los que destacan Mujeres

de un hermoso estilo cubista. También del mismo estilo Retrato de Angelina y de Marievna (Mujer

sentada en una butaca). Desde su época cubista en 1918 hasta su muerte, hemos de mencionar

que Diego siempre tuvo a su lado a dos mujeres, rasgo caracterológico que nunca le abandonó.

La Revolución Mexicana lo sorprende en París y con tal motivo le suspenden la beca

que el Gobernador de Veracruz le había otorgado. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) es

época difícil para subsistir, talla pipas de boj y pinta hermosos cuadros que vende con muchas

En 1919 abandona el cubismo para entrar a la corriente pictórica creada por Cézanne y

crea una obra maestra, El Matemático, posiblemente el retrato de P. Colliard que le ayudó a la

fabricación de la famosa Machine de Rivera. Además Naturaleza Muerta, La Mujer del Bolso Rojo,

Desnudo y Mujer frente al espejo.

En 1921 termina el recorrido por Europa estudiando las obras maestras renacentistas

y el muralismo Bizantino que le recomienda su amigo y magnífico crítico de arte Elie Fauré. Por

recomendación de Alfonso Reyes, Alberto Pani y Vasconcelos, regresa a México para pintar su

primer mural en la Escuela Nacional Preparatoria que denomina Creación.

Ya en el regreso a su patria se hacen más patentes los rasgos caracterológicos.

Literalmente abandona a Angelina Beloff y a Marievna. A la primera le promete enviar por ella,

cosa que nunca cumplió, y a la segunda la borra tranquilamente. Angelina, como otras muchas

mujeres que amaron a Diego, nunca lo olvidó, le profesaba una fidelidad perruna y esperaba con

ansia el momento de unirse con el artista. Fue tanto el deseo y el sufrimiento que unos amigos

juntaron para pagarle a Angelina el viaje a México y ésta asiste a una función de Bellas Artes

donde estuvo Diego Rivera, quien pasó junto a ella y no la reconoció. Así lo describe Elena

Poniatowska en su libro Querido Diego te abraza Quiela.

Diego es narcisista, por excelencia; nunca amó a nadie, salvo a la pintura.

Extraordinariamente emotivo, se enamoraba con supuesta pasión eminentemente sexual y una vez

que obtenía lo deseado, pasaba a otra mujer conservando a la primera en calidad de compañera.

A pesar de ser un hombre feo, se autodenominaba sapo pues así lo parecía, las mujeres lo

asediaban. El pintor Reyes Meza, que lo conoció, cuenta que estando subido en los andamios

pintando murales decía: “ahorita vengo voy a acostarme con una gringuita”, horas después

regresaba nuevamente al andamio donde se quedaba horas y horas profundamente entregado a

En el primer mural de la Escuela Nacional Preparatoria, de características bizantinas,

existe en el ángulo inferior izquierdo una mujer desnuda de gruesos volúmenes y abultados senos,

con esta figura preludia Diego Rivera un estilo propio que irá adquiriendo preeminencia en los

siguientes murales hasta hacer un estilo propio significativo de la mujer mexicana. La modelo es

Lupe Marín con quien casó Diego Rivera habiendo dos hijas del matrimonio, Ruth y Guadalupe.

Actualmente vive la Sra. Guadalupe, quien me proporcionó algunos datos sobre la vida de su

Diego en México empieza a crear un estilo propio influido por la historia de la lucha de

clases, por el colorido y el folklore de su pueblo. Dice en Mi Arte, Mi Vida: “Mi regreso al hogar me

produjo un regocijo estético que es imposible de describir. Fue como si hubiera vuelto a nacer;

a nacer en un mundo nuevo. Todos los colores que veía me parecían sublimados, eran más

claros, más ricos, mejores y más llenos de luz. Yo estaba en el centro mismo del mundo plástico,

donde los colores y las formas existían en puridad absoluta. En cada cosa veía una potencial obra

maestra, las multitudes, los mercados, las fiestas, los batallones en marcha, los trabajadores en los

talleres y en los campos, en cada rostro refulgente, en cada niño luminoso. Mi estilo había nacido

como nacen los niños, con la diferencia de que este nacimiento había venido después de una

torturante preñez de treinta y cinco años” (pág. 97).

La vida conyugal con Lupe Marín es de tonalidades tormentosas, pasionales, selvática,

como dos prepotentes tigres, se echaban uno en brazos del otro para amar o pelear. Diego Rivera

la engañó con su propia hermana y con Tina Modotti, una hermosa fotógrafa italiana que junto con

su esposa Lupe Marín posaron desnudas para los frescos de Chapingo, los más hermosos que

haya dado la pintura mexicana.

La decisión de Diego con respecto a la maternidad y la paternidad es notable. Él nunca

quiso ser padre; dice Beltram Wolfe que Diego amenazaba a Angelina Beloff con tirar al niño

si éste lloraba. Sin embargo en su pintura realiza fantasías reparatorias de índole maternal. La

obra pictórica se profundiza y logra fusionarse con las raíces más hondas de nuestra cultura,

expresando en la temática, en los colores y las formas toda la historia de su pueblo. En este

sentido Diego Rivera se vuelve la madre de México, y padre en los murales y en la obra de

caballete, con cohetones, judas y Día de Muertos, toda la gesta de un pueblo oprimido por el

conquistador y el hombre rico. Diego también se convierte en el padre protector del obrero,

adoptando la ideología comunista, Diego como artista es un magnífico padre y una espléndida

Diego pintó a la mujer del pueblo, a la indígena, a la mestiza, con una ternura epidérmica

como nadie lo ha hecho. Con volúmenes sensuales que conjunta lo erótico con lo maternal

ofreciendo una figura que oscila permanentemente entre la pasión y la dulzura, entre la

devaluación y el orgullo de la raza mexicana. Diego entendió muy bien la psicología del pueblo

de México. Junto a la indígena o en su regazo, el niño de piel oscura y ojos rasgados, como

reminiscencia de la heredad náhuatl. Todo ello corresponde al retorno de lo reprimido; al

renacimiento de la nana Antonia y a la reviviscencia del gemelo Carlos.

El regreso a México impactó el espíritu del artista causando una regresión puesta al

servicio del arte. Diego se dejó envolver por los colores, por la historia, por las mujeres y los

obreros, y los amasó con su propia historia; la del gemelo perdido, de la madre dominante, del

padre posesivo y de su amenazada masculinidad por cualquier mujer que deseara.

Diego ya se ha dicho era un sujeto por excelencia egoísta y narcisista un poco

exhibicionista. Traía colgado al cinto un enorme pistolón dizque para “convencer a sus

adversarios”. Fálico, sensual, mitómano, solamente amaba la pintura. Dice Frida Kahlo: “Diego

está más allá de toda relación personal limitada y precisa. No tiene amigos sino aliados; es muy

afectuoso pero nunca se entrega”.

Al parecer Diego reivindica en su propio carácter la masculinidad menguada y aplastada

del padre. Diego nunca tuvo una buena relación con su madre. Una vez estando en París recibió

la noticia que iría a verlo. Él comentó: “Si mi madre viene yo me suicido”. Su madre fue religiosa,

a veces mística y conservadora, con cierto desprecio a las clases marginadas. Diego es ateo

como lo dijo en el mural que pintó en el hoy desaparecido Hotel del Prado. Una frase al pie del

mural que dice: “Dios no existe”, causando un revuelo en el avispero católico de México. Diego

a diferencia de la madre estaba convencido de las teorías comunistas, ésta es una rebeldía y a

la vez reparativa, originada por el carácter de la madre que como se ha dicho, despreciaba a las

Dice su hija Guadalupe que Diego fue un niño aislado y tímido. Causa de ello el carácter

restrictivo y posesivo de la madre. Digamos ahora que la madre era castrante (recuérdese que

le pone por nombre Concepción y Nepomuceno) y Diego se revela con defensas obsesivas

de conversión en lo contrario adoptando la actitud machista y conquistadora hacia la mujer. El

maestro suelta su ternura cuando está seguro de que la mujer -Lola Olmedo, Ema Hurtado, Frida

Kahlo- se convierten en la nana Antonia, es decir, ya no son amenazantes desde la perspectiva

sexual, sino convertidas en figuras maternales.

Por otra parte, existe en el artista una intención sádica muy primitiva que hacía sufrir a la

mujer; todas las que fueron sus mujeres o amantes pasaron por esa etapa de sadismo. “Entre más

amaba a una mujer” escribió Diego “más quería lastimar, Frida sólo fue la víctima más evidente de

esa repugnante característica”. Diego como artista era feo por fuera y hermoso por dentro. Como

hombre fascinante por fuera y pérfido por dentro.

Una vez que declina la pasión amorosa con Lupe Marín se divorció finalmente. Al parecer

fue Lupe la que dejó al maestro porque no podía soportar las infidelidades del pintor. Unos meses

después aparece en el horizonte amoroso del pintor la inolvidable figura de Frida Kahlo. La relación

con Frida fue intensa, dramática, incomparable, profundamente ambivalente, un lugar común

donde se funde el amor con la venganza. Frida es la compañera inseparable del pintor. Supo hacer

el papel de esposa, amante, confidente, compañera, madre y hermana. Todo lo que el versátil

Diego quería de una mujer lo encontró en Frida.

La unión de Diego y Frida tuvo una duración de veinticinco años. Diego tuvo relaciones

con la hermana de Frida quien posó desnuda para ese magnífico óleo Desnudo con Alcatraces.

A Frida Kahlo le tocó vivir el período más productivo del maestro. Cuando fue invitado a Estados

Unidos por los Rockefeller y por los Ford, ella bailó con Henry Ford, comió con Rockefeller y fue

amiga de Lucien Block, hija del destacado violinista Ernest Block. Frida murió el 13 de julio de

1954. Diego lleva el cuerpo de Frida a Bellas Artes y lo cubre con la bandera comunista de la hoz

y el martillo, ello provoca escándalo y Andrés Iduarte, Director del INBA, pierde el puesto. Mueren

Picabia, Matisse, Dufy y Derain con los que convivió Diego Rivera en París, en aquel grupo de

Montparnasse que lo recibió con gran beneplácito.

Diego Rivera mantuvo fiel convicción a sus ideologías comunistas. Su nombre está

fuertemente vinculado al Partido Comunista del cual ocupó algunos cargos. Alguna vez fue invitado

por el Partido de Rusia y recibido con gran deferencia, pero su ideal de pintar murales en Rusia,

específicamente en Moscú, nunca se logró. Nunca se ha sabido la razón de esta actitud de los

dirigentes rusos que rechazaron la idea del muralismo de Diego.

Por otra parte, paradójicamente, Estados Unidos país epítome del capitalismo le invita

desde 1930 hasta 1940 a pintar una serie de murales en San Francisco, Detroit y Nueva York. A

propósito de estos murales, Rockefeller manda destruir los del Rockefeller Center al negarse Diego

a borrar la figura de Lenin que aparece en uno de ellos.

A la muerte de Frida Kahlo siguieron tres años más en la vida de Diego Rivera, quien

falleció en 1957. Durante ese tiempo aparece en su vida amorosa la figura de Ema Hurtado, quien

se dedica a administrar los bienes del pintor y abre una galería en lo que es hoy la Zona Rosa

de la Ciudad de México, para así vender las obras del pintor. Pero junto a Ema Hurtado también

convive con el artista la Sra. Raquel Dolores Olmedo, amante y compañera que últimamente se ha

dedicado a reunir y cuidar la herencia antropológica (el Museo Anahuacalli) y pictórica del maestro.

En 1948 se le encarga un mural que debe pintar en el Hotel del Prado de la Ciudad de

México, que denomina Sueños de una tarde dominical en la Alameda. Este mural, como muchos

otros que pintó, se hizo popular por haber escrito la frase: “Dios no existe”, en un extremo del

Como se dijo anteriormente la frase causó una polémica formidable entre los de izquierda

y los de derecha; el arzobispo en turno Monseñor Martínez se negó a bendecir el Hotel del Prado

y Diego tuvo que borrar la frase meses después. Curiosamente, el Hotel del Prado fue destruido

durante el temblor ocurrido en el año de 1985, quedando intacto el mural, mismo que ha sido

trasladado a un lugar seguro.

El último mral público que pintó Diego Rivera fue en el año de 1953, es el frente del Teatro

de los Insurgentes situado en la avenida del mismo nombre. También se desató la bronca católica

cuando quiso pintar en la “gabardina” de Cantinflas la Virgen de Guadalupe, finalmente desistió de

Es interesante para los fines de este trabajo sobre el carácter del artista hacer un breve

comentario del mural Sueños de una tarde dominical en la Alameda.

Ocupando la parte central del mural aparece la figura de Diego niño vestido a la usanza

porfiriana, de un bolsillo le sale un sapo y de la parte inferior del saco le sale una delgada

serpiente. Al lado del niño se encuentra la muerte que está vestida de blanco y lleva en la parte

superior un enorme sombrero, es una réplica exacta de las calaveras que pintaba Guadalupe

Posada, uno de los primeros Maestros de Diego. El esqueleto lleva en el cuello una boa que es

la serpiente emplumada o Quetzalcóatl. A un lado de la muerte la figura de Guadalupe Posada y

atrás de la muerte, entre ella y el niño, aparece Frida Kahlo que aún vivía muy enferma. También

pinta al presidente Manuel Ávila Camacho y un familiar. Otros personajes de aquel tiempo

Es interesante desde el punto de vista analítico detenerse a interpretar el mural. Pareciera

que Diego ha reunido en una síntesis su pasado y su presente. Es un mural hecho para sí mismo.

El niño Diego es él mismo y también su gemelo arrebatado por la muerte que está a

su lado, el sapo es una alusión a como se autodenominaba y un símbolo inconsciente de su

autodevaluación infantil; el reptil que sale del saco es también una alusión a como se valoraba a sí

mismo, algunas veces como lo confesó, Pérfido, Venenoso y Elusivo.

La muerte es una anticipación que nadie puede negar, pero la vive festiva, sonriente,

coqueta y mexicana, tal vez así vivió los últimos años cuando sabía que estaba con la muerte

encima por el cáncer prostático. La Serpiente Emplumada es el símbolo de la historia azteca.

Son las raíces telúricas de su pueblo que tanto amó. También hace un público reconocimiento

al maestro Guadalupe Posada como si fuera y de hecho lo fue, su padre, en el sentido pictórico.

Frida, la inolvidable Frida que junto con la muerte repite en el mural el eterno díptico femenino

ahora es Frida y la Muerte, al fin y al cabo son las dos mujeres, y es a la Muerte a la que nunca

Diego murió en el mes de noviembre de 1957 en su residencia del Anahuacalli, sus restos

reposan en la rotonda de los hombres ilustres.

El carácter del Pintor Diego Rivera ejemplifica mi tesis en la cual sostengo que no hay

perfil determinado ni físico-psicológico en el artista. A mayor abundancia de datos remitimos al

lector la famosa obra Vida de los más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos del pintor y

escultor renacentista Giorgio Vasari que muestra las múltiples personalidades de aquellos que

adquieren fama y reconocimiento por su hacer artístico en esa época.

Y así como la personalidad de Diego Rivera, que hemos tratado de esbozar en este

trabajo, existen otros artistas de reconocido prestigio que mantienen otras y muy variadas

expresiones del carácter que no se pueden agrupar en un sólo texto.

Pero sería inadmisible que no hubiera algo que desde el punto de vista psicológico

definiera al artista como la sensibilidad, la facilidad para el dibujo o la habilidad musical a temprana

edad. Son posibilidades que muestra el artista a temprana edad, provenientes tal vez de primarias

identificaciones objetales, tal como lo explicó en El Proceso de Identidad Artística. Sin embargo,

existen casos en los cuales no hay antecedentes familiares de artistas o relación con alguien en

que hubiera estimulado la inquietud hacia las bellas artes, tal es el caso del magnífico pintor Diego

Rivera, para él no encontramos explicación alguna de su genio como artista de reconocido mérito

BIBLIOGRAFÍA

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*El autor es Psicoanalista Didáctico de ARPAC.

**Fecha original de presentación del presente trabajo fue febrero de 1990.

 

 

One thought on “El carácter del pintor Diego Rivera

  1. Sandra gonzalez.

    magnifica forma de describir a Diego. Donde se puede conseguir todo el escrito completo? O si hay algún libro que lo contenga serían tan amables de proporcionar el nombre. Gracias.